Un domingo en Magdalena
Domingo 8:15 h recibo la noticia, la señora al intentar entrar al baño con la inestabilidad propia de los 91 años de edad y un sobrepeso de casi 20 kgs cobró factura; "un esguince" dijeron los paramédicos se le debe llevar a un hospital de traumatología y el mas cercano del Seguro Social es el de "Lomas Verdes" a solo 20 minutos en ambulancia, con la presteza que solo proporciona la juventud la subieron a la camilla y en menos tiempo del esperado arribaron al Servicio de Urgencias, con espera de 15 minutos la evaluaron y diagnosticaron "Fractura Bimaleolar", "requiere operación.... pero no le toca en esta unidad", y en breves minutos se elaboró un informe y en ambulancia se refirió al Hospital de Traumatología de Magdalena de las Salinas, arribó a este nuevo sitio a las 14:00 h previa revisión de la documentación se ingresó al Servicio de Urgencias, se asignó el cubículo 10 el cual en camilla compartió con otras cuatro personas. El resto de la familia acudió alrededor de las l4:30 h procedentes del sur de la ciudad fue notorio el entorno vecinal, las calles fuera de las zonas de acceso a hospitales completamente solitarias con excepción de varios indigentes y basura en cantidad, que deja ver la falta de personal de limpia de la Delegación, las banquetas rotas, sucias, con algunos vendedores ambulantes siempre dispuestos a vender lo que soliciten en el hospital a la pobre familia del enfermo. Y en el centro de esta soledad como el ojo del huracán una ingente cantidad de familiares aglutinados en la reja que limita el acceso al área de urgencias, un "flash back" de primera infancia me hizo recordar Chapultepec y su zoológico, pero lo digno de comentar es el trato poco amable y nada atento por parte de los encargados de la vigilancia, mas fácil sacarla agua a una piedra que algún informe u orientación de su parte. Las horas transcurren lentamente y la fatiga de estar de pie por varias horas inicia a hacer estragos, se antoja dejar los prejuicios al lado y sentarse en el camellón entre los elevados decibeles generados por los autobuses urbanos y la estela de humo que dejan al pasar pero el orgullo puede mas y se prefiere permanecer de pie. Inicia el atardecer y con el la obscuridad a hacerse presente, solo podemos sonreír al percatarnos que ninguno de los focos del alumbrado público sirve ¡¡¡¡. Nos comunican que se darán informes del estado de pacientes a las 20:00 h lo cual no anima pero llegan las 21:00 y 22:00 h y nada de información, una de las hijas logra entrar y acceder al cubículo 7 donde se encontraba la señora junto con otras cinco camillas mas, quien con voz lastimera le toma la mano y le pide que la saque de allí..... El tiempo transcurre y ya por la madrugada deciden su hospitalización.....
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